• Gerardo Horischnik

Ansiedad en los Millennials (Generación Y)

Un joven miembro de mi familia recibió un largo artículo de su madre, con debidas disculpas por el tiempo que le llevaría leerlo, a lo que mi familiar respondió, “No te preocupes, mami. Yo soy millennial y no leo más de 5 oraciones.”


Al poco tiempo de pasada mi sorpresa inicial, entendí que la vida de los millennials (entre aproximadamente los 23 y 39 años de edad en el 2020), está colmada de actividades y presiones. A lo usual, como trabajo y familia, se le suman la constante presión de Facebook e Instagram, LinkedIn y Twitter, o todos ellos combinados, el teléfono inteligente que suena o vibra con algo que quizás no se pueden perder, pero para saberlo tienen que mirarlo y ahí, en su celular, hay un mundo sin fin de emails, textos, notificaciones de todo tipo, noticias, fotos de ‘amigos’ o de reales amigos, videos, juegos y otras tentaciones, etc., donde el tiempo desaparece. 


Tener disciplina para limitar estas presiones no es fácil. Muchas veces a estos jóvenes los sorprenden síntomas de ansiedad, desgano, se alejan de sus soportes sociales y se encuentran en conflicto en sus relaciones. Solo quieren deshacerse de estas molestias para poder mantener el ritmo al que están acostumbrados y hasta a veces encuentran en el tomar más alcohol (o ingerir otras sustancias) una calma temporaria que termina empeorando el cuadro a más largo plazo.


Lo más dañino de este cuadro, cada vez más usual, es que ocurre en privado, en silencio y donde las personas afectadas se culpan a sí mismos/as por no saber cómo evitar tener síntomas! Ciertamente no desarrollan malestar a sabiendas o con intención. Pero son justamente estos síntomas los que nos alertan a que debemos prestarnos atención, una suerte de alarma interna que nos deja saber que tenemos que hacer cambios.


¿Pero qué hacemos?! ¿Dónde empezamos? Este es un buen momento para encontrar un psicólogo/a para ayudarnos. En el ambiente seguro y confidencial de las consultas de terapia es donde podemos ponerle palabras a los que nos pasa, entender cómo llegamos hasta aquí y explorar alternativas. Pero no se trata solo de deshacerse de los síntomas que nos aquejan y volver a los viejos patrones, sino de usar este momento de crisis cómo una oportunidad importante para hacer cambios a largo plazo, que al final resulten en más comprensión de cómo vivimos nuestras vidas, más opciones, relaciones más abiertas y en general, vidas más satisfactorias.


Gerardo Horischnik

Coordinador Ejecutivo

Dialogando.me



176 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo